4.3 Políticas de seguridad
Las políticas son una
serie de instrucciones documentadas que indican la forma en que se llevan a
cabo determinados procesos dentro de una organización, también describen cómo
se debe tratar un determinado problema o situación.
Este documento está
dirigido principalmente al personal interno de la organización, aunque hay
casos en que también personas externas quedan sujetas al alcance de las
políticas.
Las políticas pueden
considerarse como un conjunto de leyes obligatorias propias de una
organización, y son dirigidas a un público mayor que las normas pues las
políticas proporcionan las instrucciones generales, mientras que las normas
indican requisitos técnicos específicos. Las normas, por ejemplo, definirían la
cantidad de bits de la llave secreta que se requieren en un algoritmo de
cifrado. Por otro lado, las políticas simplemente definirían la necesidad de
utilizar un proceso de cifrado autorizado cuando se envíe información
confidencial a través de redes públicas, tales como Internet.
Entrando al tema de
seguridad informática, una política de seguridad es un conjunto de reglas y
prácticas que regulan la manera en que se deben dirigir, proteger y distribuir los recursos en una organización
para llevar a cabo los objetivos de seguridad informática de la misma.
4.3.1
Objetivo de una política de seguridad
El objetivo de una
política de seguridad informática es la de implantar una serie de leyes,
normas, estándares y prácticas que garanticen la seguridad, confidencialidad y
disponibilidad de la información, y a su vez puedan ser entendidas y ejecutadas por todos
aquellos miembros de la organización a las que van dirigidos.
4.3.2
Principios fundamentales de las políticas de seguridad
Los principios
fundamentales son: responsabilidad individual, autorización, mínimo privilegio,
separación de obligaciones, auditoría y redundancia.
4.3.3
Responsabilidad individual
Este principio dice que
cada elemento humano dentro de la organización es responsable de cada uno de
sus actos, aun si tiene o no conciencia
de las consecuencias.
4.3.4
Autorización
Son las reglas explícitas
acerca de quién y de qué manera puede utilizar los recursos.
4.3.5
Mínimo privilegio
Este principio indica que
cada miembro debe estar autorizado a utilizar únicamente los recursos
necesarios para llevar a cabo su trabajo. Además de ser una medida de
seguridad, también facilita el soporte y mantenimiento de los sistemas.
4.3.6
Separación de obligaciones
Las funciones deben estar
divididas entre las diferentes personas relacionadas a la misma actividad o
función, con el fin de que ninguna persona cometa un fraude o ataque sin ser
detectado. Este principio junto con el de mínimo privilegio reducen la
posibilidad de ataques a la seguridad, pues los usuarios sólo pueden hacer uso
de los recursos relacionados con sus actividades, además de que facilita el
monitoreo y vigilancia de usuarios, permitiendo registrar y examinar sus
acciones.





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